La primera multa de tráfico de la historia se puso por circular a 13 km/h. Y fue una enorme maniobra de márketing

Las multas de velocidad en España varían desde los 100 a los 600 euros. La tabla en la que se recoge la cuantía económica también sirve para comprobar si el conductor también será castigado con la resta de puntos del carné de conducir. En el mejor de los casos, la sanción no conlleva la resta de puntos, mientras que en el peor se pueden detraer un máximo de seis.

Toda esta información se puede consultar en la propia web de la DGT o en la Ley Sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Y es útil pues, según datos de Automovilistas Europeos Asociados, dos de cada tres multas que se imponen en España están motivadas por exceso de velocidad.

Pero aunque las multas por exceso de velocidad parezcan algo moderno, en lo que es necesario invertir medios de lo más sofisticados para registrar la infracción y demostrar judicialmente el quebrantamiento de las normas, su historia comienza antes de que se matriculara el primer coche en España.

La primera multa de la historia por exceso de velocidad

Las multas por cometer algún tipo de infracción al volante tienen mucha historia. Algunos apuntan a que el primer castigo relacionado con una infracción de tráfico se registró en Egipto hace más de 2.800 años, después de que un conductor ebrio atropellara a una niña y chocara con una estatua.

Sin embargo, la base de estas informaciones es, cuanto menos, dudosa. Pero en lo que sí hay un consenso general es en el registro de la primera sanción por exceso de velocidad. De hecho, los responsables del Record Guinness la hacen constar como la primera infracción de este tipo. Y le ponen fecha: 28 de enero de 1896.

La multa también tiene nombre, apellidos y lugar de origen. Concretamente, el infractor fue Walter Arnold quien en Reino Unido, y plenamente consciente de lo que se jugaba, impulsó uno de los primeros automóviles construidos por Karl Benz hasta la endiablada velocidad de 13 km/h.

Arnold superó a toda velocidad las calles de Paddock Wood, en el condado de Kent, ante la mirada de un policía que no dudó en perseguir en bicicleta al inconsciente conductor de aquel «carro sin caballos». Arnold había quebrantado cuatro normas en un solo momento:

Conducir un carro sin caballos por una calle pública
Conducir un carro sin caballos sin la intervención de tres personas
No mostrar el nombre y la dirección del vehículo
Cuadruplicar la velocidad máxima permitida

Sí, según la multa, Arnold viajaba a una velocidad de 8 mph (unos 13 km/h) cuando el límite máximo permitido era de 2 mph. De los medios para calcular esta velocidad, nada se dice. Lo que sí sabemos es que el resultado fue inmediato. Puesto ante la justicia, Arnold fue condenado por todas y cada una de las acusaciones que se le adjudicaban.

Lo que Arnold tenía en mente es que el pago de las 4,7 libras eran tan solo una inversión. Con su tropelía demostró que los límites de velocidad estaban completamente desfasados para aquellos vehículos de combustión y, por tanto, poco después se amplió el límite de velocidad hasta unas razonables 14 mph (algo más de 22 km/h).

Pero esto no quedó aquí. Arnold, además, fue conocido por su manejo de los vehículos. Consiguió la licencia para vender en Reino Unido los vehículos de Karl Benz ligeramente modificados con una producción local bajo el nombre de Arnold Motor Carriage. Un automóvil con el que consiguió vencer en la primera Carrera de la emancipación En ella se unía Londres con Brighton (separados por 87 kilómetros) y sirvió para multiplicar las ventas de automóviles.

La primera multa era, en definitiva, todo un truco de marketing.

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Foto | Clare Black y Knowledge of London


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La primera multa de tráfico de la historia se puso por circular a 13 km/h. Y fue una enorme maniobra de márketing

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por
Alberto de la Torre

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