Un cráneo de 300.000 años desconcierta a los científicos: no encaja con ninguna especie humana conocida

Allá por 2015, un grupo de arqueólogos encontraron un cráneo humano en China. Expertos en evolución humana llevan desde entonces tratando de saber más sobre este cráneo de 300.000 años de antigüedad. El motivo es que sus rasgos no encajan con ninguna especie humana conocida. Podría tratarse de un nuevo homínido.

Lo nuevo y lo viejo. Si bien los primeros restos de este cráneo se hallaron en 2015, no fue hasta 2020 que los arqueólogos encontraron parte de la mandíbula inferior de este ejemplar. Es precisamente en los rasgos de la mandíbula de este cráneo donde los investigadores han encontrado parte de esta singular mezcla entre rasgos antiguos y rasgos modernos.

Es decir, observaron que la mandíbula contaba con algunos rasgos semejantes a los propios de especies humanas ya extintas como neandertales (Homo neanderthalensis) y H. erectus, con rasgos propios de la especue humana a la que pertenecemos los humanos modernos (H. sapiens).

“[El cráneo] no presenta una verdadera barbilla, pero tiene algunos rasgos débilmente expresados que parecen anticipar este rasgo típicamente H. sapiens”, explicaba en declaraciones recogidas por CNN María Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y coautora del estudio.

Un cráneo de 300.000 años. Los restos del cráneo fueron descubiertos en la provincia china de Anhui, en el este del país, en sucesivas excavaciones entre 2015 y 2020. HLD6, que es como se identificaron estos restos, pertenecía a un joven de unos 12 o 13 años. Fue precisamente en 2020 cuando los arqueólogos se toparon con la parte de la mandíbula que ha sido central para este último análisis.

Los análisis dataron este cráneo situándolo cerca de los 300.000 años de antigüedad, es decir en el pleistoceno, la época geológica que comenzó hace cerca de 2,5 millones de años y que culminó con el fin de la Última Era Glacial hace aproximadamente 12.000 años.

83 mandíbulas. Para realizar su análisis, los investigadores compararon la mandíbula de este fósil con una colección de 83 mandíbulas pertenecientes a distintas especies humanas (neandertales, erectus y sapiens). Tanto neandertales como erectus habitaron Asia a lo largo del pleistoceno.

Comprobaron que, mientras que algunos rasgos, como la ausencia de mentón o barbilla verdadera, acercaban este fósil a las especies arcaicas; otros, como la forma de la mandíbula inferior y la forma en la que encaja con la superior, lo acercaban al H. sapiens.

Los detalles de esta comparativa, la metodología empleada y resultados han sido publicados recientemente en un artículo en la revista Journal of Human Evolution.

¿Eslabón perdido o parientes lejanos? Las interpretaciones del estudio son complejas. Se ha denominado “gente del Hualongdong” al grupo de humanos al que habría pertenecido este ejemplar descubierto en la cueva homónima. La cuestión a dilucidar es si este grupo fue un paso evolutivo entre erectus y humanos modernos, o si por el contrario perteneció a otra rama ya extinta, como neandertales o denisovanos.

Esta segunda posibilidad parece la más fiable. El motivo es que la primera sería más acorde con la hipótesis generalmente descartada de que el origen del H. sapiens, es decir, el punto en el que se diferenció del resto de especies homíninas, estaría en Asia.

Puesto que los restos más antiguos de nuestra especie que hemos descubierto fueron hallados en Etiopía y están datados hace unos 230.000 años, esta hipótesis no suele considerarse probable.

Una hipótesis intermedia. A pesar de ello no puede descartarse que esta especie fuera antecesora de los humanos modernos y que, como nuestros ancestros, saliera también de África.

Martinón-Torres recuerda que existen fósiles con rasgos similares hallados a comienzos de siglo en Jebel Irhoud, en Marruecos. Lo que sí podemos entrever es que son muchos los secretos que esta gente del Hualongdong podría llegar a revelarnos algún día.

En Xataka | Descubren una nueva especie de humano: el ‘Homo longi’ apunta a ser nuestro relativo más cercano en el árbol evolutivo humano

Imagen | Xiu-Jie Wu et al., 2019


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Un cráneo de 300.000 años desconcierta a los científicos: no encaja con ninguna especie humana conocida

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por
Pablo Martínez-Juarez

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