La gran paradoja de la jornada continua en los colegios: la ciencia la rechaza, pero se expande por España

«Los estudios no apuntan en ningún caso que la jornada continua sea más beneficiosa para los alumnos», pero España no se da por enterada. Y no, no es una exageración. Justo antes de la pandemia, empezó a implantarse en la primaria de la Comunidad Valencia.

Pero para esa fecha… ya estaba implantada en el 95% de los colegios asturianos, castellanos, murcianos y baleares, así como en el 80% de los madrileños y de otras comunidades. Salvo Euskadi y Cataluña (donde la jornada partida sigue siendo universal hasta los 12 años), los porcentajes no han dejado de subir y subir.

No es sorprendente… Al fin y al cabo, el horario continuado tiene una baza ideológica (refuerza la idea de que la escuela no es un «aparcaniños») y otra laboral (se trata de una mejora laboral clara para el profesorado y eso, en un contexto de presupuestos cada vez más ajustados, es clave).

De hecho, todas las partes en el debate están de acuerdo con que ampliar horarios es una buena idea: el debate de fondo es sobre quién va a recaer esa ampliación (en los maestros o en otros profesionales) y quién debe pagar esos gastos (si debe ser una cuestión pública o debe, como ya pasa cada vez más, recaer en las familias).

…pero sí es preocupante. Porque, si uno se va a los estudios, es muy difícil no acabar convencido de que para los niños la jornada partida parece mejor. Hoy el Science Media Center España ha organizado una sesión de trabajo con dos de los mayores expertos patrios en la materia: Marta Ferrero, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Daniel Gabaldón, de la Universidad de Valencia. Las conclusiones no dejan mucho espacio a las dudas.

«Tenemos unas cifras muy preocupantes de abandono escolar temprano y, aunque no se puede relacionar directamente una cuestión con la otra», podemos estar seguros de que no ayuda. Decía Ferrero justo antes de explicar que la jornada continuada profundiza en la brecha de género (hace que más mujeres tengan que reducir su jornada laboral) y que tenemos indicios de que empeora el rendimiento académico.

Malo para los niños, pero malo también para los adolescentes. Gabaldón iba más allá que Ferrero y señalaba que no solo es cosa de la primaria. «A la secundaria le conviene también [la jornada partida], pero, si tiene que ser intensiva, que sea vespertina», decía entre bromas, pero muy en serio.

Tenemos que hablar de los horarios. Hace unos meses, la comunidad de Madrid se descolgó con una propuesta para que los colegios de la región abrieran durante las vacaciones de Navidad, Semana Santa y puentes a partir de enero de 2024. No era una decisión óptima, pero (como explicamos en su momento) podía ser interesante.

El problema es que habría que ir más allá. La educación es una herramienta poderosísima para intervenir en los problemas de segregación, oportunidades, rendimiento y conflicto. Pero, en mitad de una más que previsible crisis demográfica, no dejamos de dar pasos en la mala dirección.

En Xataka | Abrir los colegios en horario no lectivo es una buena idea. El problema es que necesitamos mucho más

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La gran paradoja de la jornada continua en los colegios: la ciencia la rechaza, pero se expande por España

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Javier Jiménez

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