De la escalada del precio del aceite de oliva ha salido un claro ganador: los fondos de capital de riesgo

Durante las últimas semanas, en Xataka hemos estado analizando todo el fenómeno que implica la subida generalizada de los precios de aceite de oliva en España, el mayor exportador del mundo de este producto. Hemos contado cómo los hogares han experimentado un incremento brutal del precio, ya que en algunos supermercados el litro ya supera los 10 euros, e incluso cómo están repuntando los robos a las almazaras andaluzas.

Muchas de las causas las encontramos en el campo, donde las malas cosechas debido a la sequía (y uno año muy caluroso) han sido muy pobres. Pero también hay obstáculos internacionales: la pandemia, una crisis energética, que aumentó los costes de producción y logística, y la guerra de Ucrania, que puso patas arriba los precios del aceite de girasol.

Ahora también se habla de la supuesta especulación de ciertos sectores.

Algunas asociaciones como la OCU o la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) han denunciado públicamente la lucración alrededor del precio del aceite, ya que el disponible ahora en los supermercados fue adquirido a los productores a unos precios mucho más bajos. Por eso piden a las administraciones poner en marcha mecanismos de regulación y la creación de observatorios de costes de producción y márgenes comerciales para los próximos años.

¿Qué son estos márgenes comerciales? Hay que entender que el aceite que ahora compramos en el súper lo adquirieron los envasadores al productor a precios de risa: 5,25 euros según datos de PoolRed. Teniendo en cuenta que ahora el aceite de oliva virgen extra en el supermercado llega hasta los 12 euros, significa que hay un incremento de más del 200% respecto al precio de origen que se pagó al agricultor.

En su denuncia, la UCO también señala que el precio del aceite de oliva en España supera «por mucho» al de nuestros países vecinos. En un análisis revelan que el precio medio de marca blanca en España es un 6% más caro que en Italia, un 16% más que en Francia y un 27% más que en Portugal.

Estando en el punto de mira, Anierac (asociación de envasadores y refinadores) y Asoliva (patronal exportadora), señalan que están cumpliendo con la Ley de la Cadena, por la que los precios de venta nunca sean inferiores a los de adquisición a los olivareros. Y defienden que el sector envasador ha reducido también sus márgenes cuando «los agricultores han visto subir el coste de la mano de obra, los seguros, los fertilizantes y abonos, la maquinaria y el carburante, entre otros».

Es tranquilizador, al menos, tal y como comentan nuestros compañeros de Directo Al Paladar, que debido a la demanda elástica del aceite (con clientes que dejan de comprarlo cuando su precio sube tanto), resultará casi imposible en el futuro que un olivarero ponga el precio de origen en 8 o 9 euros. Porque eso supondría que el industrial debería venderlo más caro para mantener su margen. Y luego el distribuidor también engrosaría el precio al aplicar el suyo. De ser así, sería la ruina para las familias.

Los fondos de capital de riesgo haciéndose de oro

Pero tampoco podemos olvidarnos que, dado la baja producción que está teniendo el campo en los últimos años por las malas cosechas y la falta de lluvia, ya hay inversionistas que han entrado al terreno de juego buscando hacerse ricos gracias a la situación actual. Es algo que los inversores han llamado agribusiness.

De hecho, tal y como se comenta en este artículo de Cinco Días, hay un fondo de capital riesgo que se está forrando con el aceite de oliva a 10 euros el litro. Forma parte de la gestora de activos española Beka Finance, que se ha especializado recientemente en la inversión en plantaciones de olivos con modernos sistemas, por lo que su producción apenas se ha visto afectada y están facturando muchísimo dinero.

Según sus cálculos iniciales, iban a tener una rentabilidad media anual de entre el 11% y el 13%, durante los primeros 10 años de vida. Pero el reciente encarecimiento del aceite de oliva ha hecho que los clientes de banca privada que pudieron acceder a este producto (con un mínimo de inversión de 100.000 euros) consigan rentabilidades del 20% anual.

Asociado con una compañía familiar portuguesa, el fondo es ahora dueño de unas 1.300 hectáreas de cultivos en Portugal, donde tienen derechos de riego gracias al embalse de la Alqueva y no han padecido apenas la sequía. Beka Finance también dispone de otras 1.500 hectáreas en Talavera de la Reina (Toledo), dedicadas sobre todo a la producción de almendras.

No es un problema de escasez

Si bien la falta de producción (una caída de casi la mitad para el que es el mayor país exportador del mundo) ha sido el argumento más blandido por la industria, la realidad es que no falta aceite de oliva, el sobrante de aceite es de «entre 235.000 y 250.000 toneladas», que equivale al 35% del aceite producido en la pasada campaña y, a tres meses de terminar el año, el suministro está totalmente garantizado.

El aceite no se está acabando. De hecho, nos sobra. El problema es que los productores de aceite trabajan a largos plazos y los operadores firman contratos que cubren toda la campaña. Es decir, los precios se fijan antes. Por eso los supermercados están ahora vendiendo el aceite que el distribuidor o envasador compró a las almazaras el año pasado. Veremos cómo está el panorama a partir de noviembre.

Imagen: Agromillora

En Xataka | El litro de aceite de oliva está tan caro que los ladrones están asaltando un nuevo objetivo: las almazaras


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De la escalada del precio del aceite de oliva ha salido un claro ganador: los fondos de capital de riesgo

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Xataka

por
Albert Sanchis

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