«Gasolineras» de hidrógeno en alta mar: el proyecto para generar la energía futura a kilómetros de la costa

El Mar del Norte aspira a ocupar un lugar destacado en el mapa del hidrógeno verde. Y quiere lograrlo con una infraestructura pionera, un electrolizador de 10 megavatios (MW) instalado en alta mar y que formará parte de una planta con la que «demostrar la viabilidad técnica y financiera» de la producción marina. Para conseguirlo, un consorcio formado por una decena de socios ha lanzado el proyecto HOPE, «esperanza» en inglés, un guiño metafórico al futuro energético que sale de las siglas de Hydrogen Offshore Production for Europe y acaba de lograr una jugosa inyección de 20 millones de euros de las arcas comunitarias.

Objetivo: avanzar en la comercialización del hidrógeno verde, una pieza en la que muchos actores del tablero energético tienen depositadas sus esperanzas.

¿Qué es HOPE? Las siglas de Hydrogen Offshore Production for Europe, un nombre que explica de forma clara la meta de este ambicioso proyecto ‘made in Europa’: facilitar el despliegue de la producción marina del hidrógeno renovable. Y para lograrlo plantea poner en marcha a lo largo de los próximos años la primera planta de producción de 10 MW en el Mar del Norte, frente a las costas de Bélgica.

«El objetivo es demostrar la viabilidad técnica y financiera del proyecto offshore y del transporte por tuberías para abastecer a los clientes en tierra», explica el consorcio que lo impulsa, que apunta a la producción «a gran escala».

¿Y cómo será la instalación? Se dividirá en tres partes principalmente, engranajes que permitirán generar y trasladar el hidrógeno a tierra: la primera se dedicará a su producción y compresión en el mar, la segunda será una tubería y la tercera servirá para el almacenamiento y la distribución. A la hora de planificar la planta, el consorcio del proyecto ha querido no obstante ir un paso más allá.

La barcaza offshore y auto elevable para el hidrógeno será «reciclada», una plataforma de segunda mano con la que HOPE quiere mostrar que es posible transformar infraestructuras que en su día sirvieron para petróleo o gas.

¿Sabemos algo más? Sí. Una de sus piezas centrales será el electrolizador PEM de 10 megavatios, «el primero de su tamaño que se instale en alta mar», presume el consorcio. Para completar su labor se acompañará de un sistema de tratamiento de agua de mar, un dispositivo de bajo consumo capaz de aprovechar el calor emitido por el electrolizador y producir hidrógeno verde a partir del líquido, y una tubería termoplástica flexible y submarina de más de un kilómetro de longitud que permitirá transportar el valioso suministro hasta su destino, en tierra.

¿Cómo es el proyecto? «Este proyecto a gran escala sin precedentes podrá producir hasta cuatro toneladas de hidrógeno verde en el mar, que se exportará a la costa mediante tuberías compuestas, se comprimirá y entregará a clientes para su uso en la industria y el sector del transporte —destaca Lhyfie—. HOPE es el primer proyecto offshore de este tamaño que comienza su implantación real».

Si todo marcha según lo previsto y se cumple el calendario trazado por el consorcio, el proyecto generará su primer hidrógeno renovable en 2026 para satisfacer las necesidades de pequeñas empresas repartidas por la propia Bélgica, el norte de Francia y el sur de Países Bajos, en un radio de alrededor de 300 km.

¿Por qué es importante? Por varias razones. La fundamental, el papel que el hidrógeno verde aspira a desempeñar en el mapa energético del futuro, en el que España quiere ocupar también un papel destacado. Segundo, por su capacidad, que le permitirá generar hasta cuatro toneladas de hidrógeno verde diarias y moverse en una escala que —reivindica su consorcio— no tiene precedentes.

Y tercero, porque el proyecto ya ha despertado el interés de las instituciones comunitarias: la Comisión Europea lo ha seleccionado como parte de la Clean Hydrogen Partnership, lo que le ha permitido hacerse con una jugosa subvención de 20 millones de euros. El objetivo de HOPE es desde luego ambicioso: «allanar el camino para el despliegue» de la producción de hidrógeno verde offshore.

¿Quién está detrás? He ahí otra de las claves. HOPE tiene detrás a un consorcio conformado por Lhyfe, encargada de su coordinación, y otros ocho socios europeos que se encargan de su ejecución. La francesa Lhyfe no es ninguna recién llegada al sector: en 2022 ya completó un primer paso importante al inaugurar Sealhyfe, una planta piloto de producción de hidrógeno marino en la que aplicó la tecnología de otro de los participantes, Plug, y se vale de una turbina eólica flotante de 1 MW.

Hace solo unos meses, de hecho, Lhyfe anunció que su proyecto piloto había aportado ya los primeros kilos de hidrógeno marino. Su plataforma —que aparece en la imagen de cabecera del reportaje—, mide menos de 200 m2, pero es capaz de producir 400 kilos de hidrógeno diarios. Con HOPE los integrantes del consorcio quieren ir más allá y, en sus propias palabras, «apuntar a la comercialización».

Imágenes: Lhyfe (Twitter)

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«Gasolineras» de hidrógeno en alta mar: el proyecto para generar la energía futura a kilómetros de la costa

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por
Carlos Prego

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