Fuente de alimentación y PC: cinco mitos que debemos superar

La fuente de alimentación es un componente fundamental en cualquier PC al que no siempre damos el valor que realmente merece, aunque es cierto que le solemos prestar más atención cuando vamos a montar un equipo con componentes de alto rendimiento que tendrán un consumo elevado. Los ejemplos más conocidos son los clásicos ordenadores gaming, y también los equipos configurados con componentes de alta potencia que son imprescindibles para afrontar trabajos exigentes.

Esto tiene una explicación, y es que ese tipo de equipos tienen un mayor valor económico, lo que hace que tendamos a invertir más dinero en la fuente de alimentación para proteger nuestra inversión y asegurarnos de que todo funcionará correctamente. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que para este tipo de ordenadores normalmente tenemos más presupuesto disponible, y por tanto nos cuesta menos invertir más dinero en una fuente de alimentación de mayor calidad.

A la hora de elegir la fuente de alimentación siempre hay una serie de claves básicas que debemos tener presentes para no equivocarnos. Ya hemos hablado sobre ellas en ocasiones anteriores, de hecho en nuestra guía dedicada a determinar qué fuente de alimentación necesitamos para cada tarjeta gráfica encontraréis un resumen bastante completo, así que no voy a repetirlas en este artículo porque no tiene sentido. Si queréis descubrirlas os invito a hacer clic en el enlace que os he dejado un poco más atrás.

Por desgracia, a pesar de la gran cantidad de información que podemos encontrar a día de hoy todavía existen muchos mitos sobre las fuentes de alimentación que siguen haciendo mucho daño, y que os pueden llevar a hacer una mala comprar. Comprar una fuente de alimentación equivocada puede tener consecuencias imprevisibles y muy variadas. Así, por ejemplo, cabe la posibilidad de que no podamos utilizarla en nuestro PC porque no tenga la potencia o los conectores necesarios, o que acabe sufriendo un fallo crítico y que se lleve por delante otros componentes.

Soy consciente de esto, y por eso he decidido dar forma a este artículo especial, donde voy a compartir con vosotros una serie de mitos sobre las fuentes de alimentación que debemos superar de una vez. Como siempre, si tras terminar de leer el artículo tenéis alguna duda podéis dejarla en los comentarios y os ayudaré a resolverla.

Cinco mitos sobre la fuente de alimentación de un PC

1.-Una fuente más potente siempre será mejor que otra menos potente

La potencia que puede suministrar una fuente de alimentación viene perfectamente delimitada por el propio vendedor. Así, una fuente de alimentación de 700 vatios podrá suministrar como máximo esa potencia, aunque en muchos casos podrá soportar picos de consumo superiores durante intervalos de tiempo muy cortos.

Dado que la potencia máxima determina la capacidad de una fuente de alimentación para mover determinadas configuraciones, se tiende a pensar que más potencia siempre equivale a una fuente mejor. A priori tiene sentido, porque con una fuente de alimentación de 750 vatios podríamos mover configuraciones que no estarían al alcance de una fuente de alimentación de 550 vatios, pero este planteamiento no es del todo correcto.

La calidad de una fuente de alimentación, y su superioridad frente a otra, no se determina únicamente por la potencia, sino también por sus componentes, por su eficiencia, por su amperaje y por su capacidad de trabajar de forma óptima dentro de valores de temperatura y de rizado estables y totalmente seguros.

Por ejemplo, una fuente de 750 vatios genérica y de bajo coste con una calidad de construcción mediocre tendrá problemas para trabajar con niveles de consumo elevados, puede presentar valores de temperatura y de rizado muy altos, y es muy probable que al final acabe fallando porque realmente no está construida para trabajar de forma estable con cargas altas durante largos periodos de tiempo.

Una fuente de alimentación de 550 vatios de una marca respetada y con un precio de venta superior ofrecerá justo todo lo contrario, es decir, tendrá una buena calidad de construcción, unos valores de temperatura y de rizado muy buenos y podrá funcionar sin problema a plena carga durante muchos años. Su potencia es inferior, eso está claro, pero es claramente mejor que la otra fuente de 750 vatios.

He visto muchas fuentes de alimentación de 750 vatios por menos de 30 euros que tienen una cantidad limitada de conectores, y que ofrecen entre 26 y 38 amperios en el carril de 12V, y solo llegan a los 450-528 vatios en dicho carril, dependiendo del modelo. A efectos comparativos, una fuente de 550 vatios de calidad como la Seasonic B12 BC de 550 vatios alcanza los 45 amperios y 540 vatios en dicho carril.

2.-La certificación 80 Plus define la calidad de la fuente de alimentación

Este error es muy común y tiene puntos en común con el fallo anterior. Es cierto que normalmente las certificaciones 80 Plus de rango superior solo las obtienen fuentes de alimentación que ofrecen, en general, un buen nivel de calidad. Sin embargo, cuando nos movemos en valores inferiores a 80 Plus Gold podemos encontrarnos con fuentes de alimentación que no son lo que parecen, de hecho incluso se han producido algunos escándalos en el pasado por el uso de certificaciones falsas.

Antes de profundizar en esta cuestión es importante que tengáis claro qué es exactamente la certificación 80 Plus y por qué es importante. Esta mide la eficiencia energética de una fuente de alimentación, es decir, la relación entre la parte de la energía que tiene que consumir para realizar sus tareas y la potencia final que ofrece. Cuando menor sea ese consumo, mayor será la eficiencia y más alta será la certificación que podrá obtener.

Por ejemplo, una fuente de alimentación de 550 vatios con certificación 80 Plus Bronze necesita consumir más energía para suministrar esa potencia que otra con certificación 80 Plus Gold. La primera tendría una eficiencia del 85% y la segunda del 89%, aunque debéis tener en cuenta que los valores de eficiencia pueden cambiar en función de la carga de trabajo total que afronte la fuente de alimentación, y que los mejores resultados se suelen obtener cuando se encuentran al 50% de su capacidad máxima.

Una fuente de alimentación más eficiente normalmente tiene componentes de mayor calidad y un diseño superior a otra con una certificación inferior, precisamente porque ambos son imprescindibles para conseguir mejores valores de eficiencia. Sin embargo, esta certificación no define por sí sola la calidad ni la fiabilidad de una fuente, porque al final solo refleja su eficiencia, y esta puede tener carencias en otros puntos clave.

Por eso, deberemos hacer una valoración a fondo de sus componentes y de sus prestaciones para tener realmente claro su valor real y qué es lo que estamos comprando, especialmente cuando nos movemos en certificaciones 80 Plus White, 80 Plus Bronze y 80 Plus Silver. Nunca compres a ciegas una fuente de alimentación dejándote llevar porque tenga na de esas tres certificaciones.

3.-Debemos evitar las fuentes de alimentación económicas

Hay una diferencia importante entre las fuentes de alimentación económicas y las fuentes de bajo coste. Estas últimas son las que sí que deberíamos evitar a toda costa porque, al final, son las que hacen sacrificios importantes en la calidad de los componentes y tienen una fiabilidad muy pobre.

Para entenderlo mejor basta con un sencillo ejemplo, una fuente de alimentación genérica con un precio de entre 10 y 15 euros será una inversión de riesgo, pero una fuente no genérica con un precio de 30 o 40 euros sería una buena opción para ciertos montajes y configuraciones, especialmente aquellos en los que no vamos a utilizar componentes con consumos elevados.

Las fuentes de alimentación económicas han mejorado mucho con el paso de los años. Muchos modelos utilizan componentes con un grado de calidad similar a los que podemos encontrar en modelos mucho más caros, cuentan con certificación 80 Plus White u 80 Plus Bronze, y vienen con tecnologías de protección básicas contra subidas y bajadas de tensión, y también contra cortocircuitos.

Por ejemplo, la NOX Hummer Alpha de 500 vatios tiene certificación 80 Plus Bronze, corrección del factor de potencia tipo y viene con protección contra subida y bajada de tensión, cortocircuitos y fluctuaciones de voltaje, y su precio es de solo 40,99 euros. Esta fuente sería perfecta para montar un PC para juegos que no requiera mucha potencia, y funcionaría perfectamente.

Las fuentes de alimentación económicas sí pueden ser una excelente opción, siempre que estas se ajusten a lo que necesitamos tanto por potencia como por amperaje, y que cumplan con un mínimo de calidad y de prestaciones. Su importancia y su demanda no ha hecho más que aumentar con el paso de los años, y por eso los principales fabricantes han ido ampliando sus catálogos de gama baja y de gama media baja con modelos que ofrecen un valor cada vez más interesante.

4.-Las certificaciones 80 Plus no ofrecen ningún valor real

Como hemos visto anteriormente, es cierto que las certificaciones 80 Plus no determinan por sí solas la calidad real de una fuente de alimentación, y que incluso dentro de los modelos top de diversos fabricantes podemos encontrar discrepancias entre fuentes de alimentación 80 Plus Gold, e incluso en los 80 Plus Platinum y 80 Plus Titanium.

Sin embargo, esto no quiere decir que dichas certificaciones no tengan valor, de hecho cuando nos movemos en valores 80 Plus Gold y superiores lo más normal es que nos encontremos ante fuentes de alta calidad y de total confianza, porque este tipo de certificaciones son más difíciles de conseguir, y por tanto requieren de diseños más complejos y de mayor calidad.

El valor de la certificación 80 Plus como guía a partir de las gamas más altas es indiscutible, aunque no es absoluto. No obstante, esta certificación también representa un valor importante porque nos permite hacernos una idea del consumo real que tendrá nuestra fuente de alimentación, y de la cantidad de energía que se perderá al ser consumida por la propia fuente para realizar su trabajo.

La diferencia entre una fuente de alimentación con certificación 80 Plus White y una 80 Plus Platinum puede ser muy grande. Con una carga del 50% la primera tendrá una eficiencia del 85% (230v), mientras que la segunda ofrecerá una eficiencia del 94% (230v). Como estamos hablando de porcentajes, cuanto mayor sea la potencia de la fuente mayor será la diferencia en términos de eficiencia.

Una mayor eficiencia energética tendrá un impacto positivo en la factura de la luz. Normalmente las fuentes de alimentación alcanzan su mejor valor de eficiencia cuando trabajan con una carga máxima de entre un 50% y un 60%, es decir, cuando trabajan con la mitad o un poco más de su potencia máxima.

Siguiendo con el ejemplo anterior, una fuente de alimentación 80 Plus White tendría una eficiencia del 82% trabajando al 20% o al 100% de su capacidad, y una fuente de alimentación 80 Plus Titanium tendría una eficiencia del 92% trabajando al 20% de su capacidad y un 90% de eficiencia trabajando al 100% de carga.

5.-No pasa nada por utilizar cables de distintas fuentes

Este tema es bastante complicado, la verdad, porque hay excepciones y porque al final el problema radica no en una incompatibilidad de conexiones, sino en una posible incompatibilidad eléctrica. Me explico, los fabricantes de fuentes de alimentación utilizan los conectores estándar que todos conocemos (CPU de 8 pines, PCIe de 6+2 pines, étc), lo que significa que podemos conectar sin problemas cables de una fuente de alimentación en otra totalmente distinta.

Sin embargo, los pines pueden presentar diferentes importantes que son las que acaban introduciendo esas incompatibilidades eléctricas. Si esto ocurre, puede que al conectar un cable de una fuente distinta se invierta la polaridad y que al final los pines del cable intenten realizar acciones que no son posibles a través de los pines de la fuente.

Esto puede ocasionar graves problemas, como por ejemplo un exceso de voltaje al mezclar pines de 12V con pines de 5V, aunque al final esto es una lotería y puede que tengamos la suerte de que los cables sí funcionen. Obviamente no vale correr el riesgo, porque esto podría acabar produciendo un fallo crítico que se lleve por delante a la fuente, y si los sistemas de protección de esta no actúan a tiempo o simplemente fallan podría llevarse consigo otros componentes.

Debemos recordar además que los cables que utilizan las fuentes de alimentación económicas de menor potencia están diseñados para sus especificaciones concretas, y que utilizarlos en fuentes de alimentación más potentes y con mayor amperaje también puede acabar dando serios problemas, incluso aunque no se produzcan incompatibilidades eléctricas. Si cambias de fuente de alimentación cambia también los cables, y utiliza siempre los que vienen con tu nueva fuente.

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