Arktika, el barco rompehielos más brutal del mundo: un titán ruso y nuclear capaz de atravesar bloques de tres metros

El Arktika es un barco pensado para navegar allí donde parece inconcebible que haya buques, incluso humanos: en las gélidas aguas situadas al norte del Círculo Polar Ártico, lidiando con fuertes ventiscas, temperaturas glaciares y abriéndose paso entre colosales bloques de hielo de más de tres metros de espesor. El Arktika es un buque pensado para navegar. Pero también para despejar rutas por las que puedan navegar otras embarcaciones, una tarea dura que Rusia le ha asignado junto a sus hermanos más jóvenes del Project 22220 (LK-60Ya).

La encomienda se las trae. Su asombroso despliegue de recursos, también.

Así es el zar ruso de las mares helados.

Un titán de los mares (helados). El Arktika está pensado para dominar las aguas del Ártico. El buque, un rompehielos de propulsión nuclear ruso, tiene una eslora de 173,3 metros, 34 m de manga y un calado de 15,2 m. A bordo dispone de tres cubiertas, dos plataformas, una estructura de ocho niveles y capacidad para 75 tripulantes. Lo más sorprendente lo oculta sin embargo en sus tripas: su sistema de propulsión incluye dos reactores RITM-200 con una potencia de 175 MWt cada uno que transmiten 60 MW a las hélices a través de generadores de doble turbina y tres motores. El buque se botó en 2016 y se unió a la flota rusa en 2020.

Su singladura inaugural le llevó ese año de San Petersburgo al puerto ártico de Murmansk. La embarcación está diseñada de hecho para operar en las duras (y gélidas) aguas el Ártico Occidental, lo que incluye los mares de Barents, Pechora, Kara y las aguas poco profundas de Yenisei y el Golfo de Ob. Parte del año surca también el Ártico Oriental. Gracias a su doble casco de acero reforzado, en sus misiones es capaz de atravesar capas de hielo de casi tres metros de grosor.

Un nombre con solera. Arktika es un navío excepcional. Su nombre, no tanto. Lo ha heredado de sus predecesores, la clase Arktika, rompehielos de propulsión nuclear que empezaron a construirse durante los años de la URSS y que aún tiene varias unidades activas: Yamal, construido hace más de 30 años con una eslora de alrededor de 150 metros; y 50 Let Pobedy, que realizó su viaje inaugural en 2007 y es ligeramente más grande que su hermano mayor. Los buques de Project 22220 surgen del deseo de las autoridades rusas de ir un paso más allá en sus capacidades con la vista puesta en la Ruta del Mar del Norte y los recursos del Ártico.

Arktika fue el primero de su tipo, pero no el último. La familia Project 22220 incluye también a otros cuatro potentes rompehielos de propulsión nuclear: el Sibir, en servicio desde 2022; Ural, que se presentó el año pasado; el Yakutiya, que se botó hace poco; y el Chukotaka, en fase de construcción. Todos miden 173 m de eslora por 34 m de manga, incorporan reactores nucleares RITM-200 y son capaces de desplazarse a una velocidad de alrededor de 22 nudos.

¿Es el más grande del mundo? Los buques Project 22220 se presentan a menudo como los más poderosos del mundo. El responsable de fabricar Arktika, la firma Baltic Shipyard, destacaba hace tiempo que una vez concluido se convertiría en «el mayor y más potente buque nuclear». El propio U.S. Naval Institute (USNI) reconocía en un artículo publicado en mayo de 2022 que se trata de los «rompehielos más grandes y poderosos» en funcionamiento.

«El sistema produce 80.000 caballos de potencia máxima en el eje, la mayor potencia a bordo de cualquier rompehielos, y el Arktika puede romper 2,7 metros de hielo marino a una velocidad continua de 1,5 a 2 nudos», precisaba el análisis, firmado por el capitán retirado Lawson Brigham: «Pocas características del hielo marino ralentizarán o detendrán el avance de este buque con tan alta potencia disponible y un desplazamiento de 33.530 toneladas de peso muerto».

Pero… Pero no hay reino que dure mil años. Ni siquiera cuando de lo que hablamos es de la navegación ártica. Rusia ya tienen sobre la mesa un nuevo y ambicioso programa, Project 10510 (Leader), con el que quiere destronar a sus buques Project 22220 como los rompehielos más grandes y potentes. Hace un año la planta de fabricación de maquinaria de Rosatom, con sede en Moscú, publicó una imagen en la que podía verse parte del reactor RITM-400 que instalará a bordo del buque Leader. El dispositivo es una versión ampliada de los RITM-200 incluidos en los rompehielos de Project 22220. También, claro está, en Arktika.

Al menos en 2019 el objetivo de Rosatom era disponer ya en 2033 de tres embarcaciones Leader, de 209 metros de eslora y casi 48 de manga. El pasado marzo Navt Recognition publicaba sin embargo que su calendario inicial se ha visto alterado y la construcción del nuevo rompehielos sufriría retrasos: la planta siderúrgica encargada de preparar componentes del casco se sitúa en Kramatorsk, al este de Ucrania, y habría sido bombardeada por la propia Rusia.

La larga sombra del SS Manhattan. Curiosamente, incluso la poderosa embarcación de Project 10510 se quedará por debajo, al menos en tamaño, del buque reconocido por el Guinness World Records como el mayor rompehielos de la historia: el SS Manhattan, que llegó a medir 306,9 m de largo. Su historia es, eso sí, bastante distinta: se construyó como el petrolero más grande de EEUU en 1962 y se reacondicionó para que pudiera atravesar el paso del Noroeste a Alaska.

«SS Manhattan se convirtió en 1969 en el primer buque comercial de la historia que navegó por completo el Paso del Noroeste hasta Alaska. Su éxito se debió a la proa convertida en rompehielos y a los refuerzos que se añadieron para el cinturón de hielo, todos ellos fabricados con acero Lukens —ilustran en The National Iron & Steel Heritage Museum—. A lo largo de la travesía, fue capaz de atravesar hielo de hasta 4,5 meros de espesor. El buque regresó a casa con dos agujeros en el costado, una parte que no había sido modificada. Lukens suministró acero adicional para reparar esos agujeros. Estuvo en servicio hasta 1987 y luego fue desguazado».

¿Y por qué ese interés por los rompehielos? La pregunta del millón. En Rusia se dan dos circunstancias clave: primero, tiene a millones de ciudadanos que residen por encima del Círculo Polar Ártico, con lo que la nación está interesada en las rutas de navegación que conecten con la región; segundo —tal y como explicaba en 2020 Popular Mechanics— Moscú ha mostrado su deseo de explotar el Ártico y proteger su participación. Al fin y al cabo el calentamiento de los océanos y la pérdida de hielo ártico hace que la navegación a través del Ártico desde otras regiones, como el este de Asia o Europa, resulte cada vez más viable.

«Estos buques de propiedad estatal están diseñados sobre todo para la escolta de embarcaciones comerciales y las operaciones en hielo para ampliar la temporada de navegación a lo largo de la Ruta del Mar del Norte (NSR). No obstante, se trata de activos multimisión de gran valor y, gracias a la resistencia de la propulsión nuclear de los buques, pueden proporcionar acceso durante todo el año a toda la extensión del Ártico marítimo ruso cubierto de hielo», explica Brigham.

Imágenes: Wikipedia y ROSATOM 1 y 2

En Xataka: Un «macro establo» flotante: el barco que transporta a más de 75.000 ovejas a través de los océanos


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Arktika, el barco rompehielos más brutal del mundo: un titán ruso y nuclear capaz de atravesar bloques de tres metros

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por
Carlos Prego

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