Tres semanas inmerso y rango de disparo de 50 kilómetros: el submarino español que Navantia quiere vender a India

Navantia mira a la India. Enfrascada aún en la puesta a punto del submarino S81 Isaac Peral, la nueva «joya de la corona» de la Armada, la compañía española ha decidido lanzarse a una nueva aventura empresarial en tierras (aguas) asiáticas. O intentarlo al menos. Sus responsables acaban de firmar un acuerdo con Larsen & Toubro para optar a un ambicioso concurso con el que la India quiere dotarse de seis sumergibles. Y en ese empeño, Navantia quiere aprovechar la experiencia acumulada con la clase S80, en la que lleva trabajando casi una década.

El reto es de calado. La recompensa, también.

¿Cuál es la novedad? Que Navantia acaba de alcanzar un acuerdo de colaboración con Larsen & Toubro (L&T), una multinacional con sede en Mumbai, con el que ambas compañías aspiran a un objetivo tan ambicioso como lucrativo: ofrecer una oferta técnico-comercial para el programa de submarinos P75(I) de la Armada india. Ambicioso porque contempla la construcción seis nuevos sumergibles, además de sus repuestos, simuladores y recursos en tierra.

Lucrativo por la cantidad que pone sobre la mesa. «Valorado en más de 4.800 millones de euros, se trata del mayor proyecto de adquisición en el ámbito de la defensa. Le seguirá un contrato de mantenimiento del ciclo de vida de 30 años por un valor similar», anota Navantia. Para optar al concurso, las bases establecen que cada licitador indio debe asociarse con un colaborador extranjero. Ambas firmas habían anunciado un memorando hace meses, durante un encuentro en Madrid, pero acaban de culminar su alianza con una nueva ceremonia en Nueva Delhi.

¿Y cómo serán esos submarinos? Los seis nuevos submarinos deben estar equipados con Propulsión Independiente del Aire (AIP), tecnología que permite a los navíos realizar misiones durante varias semanas sumergidos en el océano, sin necesidad de emerger a la superficie o recurrir al sistema snorkel para acceder al oxígeno de la atmósfera. Gracias a esa capacidad ganan versatilidad y pueden afrontar más misiones reduciendo el riesgo de ser detectados.

¿Cuáles son sus características? Navantia destaca que una de las «características destacadas» de su submarino clase S80 es que incorpora un sistema AIP de tercera generación, el BEST. «Consiste en un reformador de bioetanol para producir hidrógeno, que a su vez reacciona con el oxígeno en una pila de combustible generando electricidad —aclara la compañía—. Este sistema permite al navío ganar autonomía, operando de forma independiente bajo el agua tres semanas, lo que reduce considerablemente su nivel de detectabilidad».

Para su nuevo proyecto en la India, Navantia reivindica que su solución AIP es la «más avanzada y eficiente» y respetuosa con el medio. Otra peculiaridad de los S80 es que entre sus sistemas de armas se incluye el torpedo pesado DM2A4, lanzado desde tubos lanzatorpedos de 533 mm: «El primer torpedo pesado que utilizó fibra óptica para su guiado. Tiene cuatro baterías que permiten una autonomía de hasta 50 km y una velocidad de 50 nudos», precisa una publicación de la Armada.

¿Qué plantea hacer Navantia? Sacar partido de la experiencia que ha ido acumulando a lo largo de los últimos años en sus sumergibles. El acuerdo suscrito con L&T prevé de hecho que Navantia diseñe los nuevos P75(I) para la India basándose en sus submarinos de la clase S80. Callo tiene, desde luego.

Navantia lleva años enfrascada en el desarrollo del S80, una tarea compleja y no exenta de contratiempos: en 2013 detectó un fallo en el diseño que sobrecargaba las naves y comprometía su capacidad para flotar, lo que le obligó a «estirar» su eslora, que pasó de los 71 metros previstos en un inicio a 80,1 m. El cambio de dimensiones llegó acompañado de una coletilla en su designación: S-80 plus.

¿En qué fase está su S80? Fruto del trabajo desarrollado desde hace una década es la primera unidad de la clase, el S81 Isaac Peral, que en marzo completó su primera inmersión estática y hace unos días iniciaba sus pruebas de inmersión dinámica a diferentes profundidades. La propia titular de Defensa, Margarita Robles, ha confirmado que la Armada recibirá el sumergible antes de 2024.

«Le pido a Navantia que si hay un compromiso de que en noviembre de este año se entregue el submarino, se cumpla», reivindicaba hace poco la ministra, y recalcaba: «Todo está previsto para noviembre». En el comunicado en la que anuncia el pacto con L&T, la empresa recuerda que el «primer» submarino de la clase S80 «se está sometiendo a pruebas de mar antes de su entrega a finales de 2023».

¿Más allá de la India? Esa es la idea que deja botando el comunicado de Navantia y L&T, en el que ambas compañías aseguran estar «explorando posibles vías de cooperación en otros programas militares», además de oportunidades en el campo de las energías renovables, como la eólica offshore a través de la división Navantia Seanergies. La empresa ya ha participado en el diseño y construcción de sumergibles de la clase Scorpène en Francia junto a DCNS, la actual Naval Group. El modelo que se ha exportado a Chile y Malasia. Navantia recuerda además que ha participado en los submarinos Scorpène clase Kalvari construidos en India.

Imagen de portada: Ruben Somonte/MDE (Flickr)

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Carlos Prego

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