Ketamina, psilocibina y LSD: las microdosis alucinógenas están triunfando entre los millonarios de Silicon Valley

El uso de drogas en el entorno empresarial no es algo nuevo, pero en los últimos años se ha hecho popular el uso de sustancias alucinógenas entre las altas esferas de Silicon Valley con el objetivo de combatir el estrés y abrir la mente a ideas más disruptivas.

Estrés y expectativas por encima de lo humano. Estrés y consumo de drogas han ido de la mano desde mucho tiempo atrás. Lo retrató como pocos Martin Scorsese en El lobo de Wall Street con los personajes de Leonardo DiCaprio y Matthew McConaughey.

La nueva moda entre los fundadores de startups y grandes compañías de Silicon Valley es el uso de LSD, ketamina y setas alucinógenas para liberar su mente y llevar sus negocios a otro nivel. The Wall Street Journal afirma que nombres conocidos como Elon Musk o Sergey Brin consumen ketamina o psilocibina, presente en las setas alucinógenas, para lidiar con sus responsabilidades al frente de negocios en los que innovar es una necesidad.

Spencer Shulem, CEO de la startup BuildBetter.ai, afirma en declaraciones al WSJ usar LSD de forma esporádica para mejorar su concentración y le ayuda a pensar de manera más creativa. “No quieren una persona normal, una compañía normal”, dijo. “Quieren algo extraordinario. No naces extraordinario”.

La dosis diferencia a un veneno de un remedio. Usar sustancias alucinógenas para ser más productivo o ser más disruptivo implica caminar sobre una peligrosa línea roja entre el uso medicinal de la sustancia y la adicción a ella. Distintos ensayos clínicos han demostrado las ventajas de utilizar microdosis de psilocibina o ketamina para afrontar trastornos depresivos, mentales o de adicción, pero en Silicon Valley estas sustancias no siempre se administran bajo control facultativo.

La tendencia más extendida es el Microdosing, o tomar estas sustancias en dosis muy pequeñas con las que se conseguirían estimular el cerebro, pero sin mostrar síntomas evidentes de intoxicación para el resto de personas. Steve Jobs confesó en más de una ocasión haber consumido LSD y marihuana para superar sus propios bloqueos mentales.

Sin control médico. Sin un facultativo que controle las dosis, es fácil caer en el hábito de su consumo causando un efecto totalmente contrario al deseado. Tony Hsieh, ex CEO de la startup Zappos, que murió trágicamente en el incendio de su casa en 2020. Hsieh comenzó a consumir ketamina para afrontar los desafíos a los que se enfrentaba la compañía que fundó ante la presión de Amazon. Pronto ese consumo esporádico fue creciendo hasta convertirse en un hábito que terminó en renuncia de su cargo al frente de la compañía poco antes de morir.

Retiros espirituales y las fiestas exclusivas más alucinantes. La nueva moda del uso de sustancias alucinógenas en Silicon Valley se ha extendido como la pólvora en fiestas privadas exclusivas que se organizan bajo el radar de empresas y autoridades usando mensajería cifrada como Signal. Según el WSJ, el alto nivel de los asistentes a esas fiestas obliga a los organizadores a imponer contratos de confidencialidad o pagar altas sumas de dinero para entrar.

En declaraciones a ese medio, Edward Sullivan, CEO de Velocity Coaching, una empresa de orientación para altos ejecutivos indica que en torno al 40% de sus clientes han expresado interés en los psicodélicos últimamente. Tim Sae Koo pasó de fundar una startup de marketing digital, a organizar “retiros espirituales” en Costa Rica con la ayahuasca como principal protagonista ante el aumento de demanda de estos eventos de carácter místico entre millonarios miembros destacados de Silicon Valley.

Tolerancia cero con las drogas. Pese al creciente interés de los protagonistas más destacados del entorno de Silicon Valley por las “terapias alucinógenas” la política de muchas empresas frente al uso de drogas entre sus empleados continúa siendo inflexible.

Tras el incidente de Elon Musk fumando marihuana en el podcast “The Joe Rogan Experience”, que provocó la caída en bolsa de Tesla y la dimisión de algunos de sus directivos, la compañía ha intensificado los controles para detectar el uso de sustancias prohibidas entre sus empleados. CEO incluido.

Terapia alucinógena. El uso con fines terapéuticos de sustancias alucinógenas y otras drogas cuyo consumo es ilegal está en la agenda de muchos gobiernos en la actualidad. El uso del cannabis o la marihuana con fines médicos es una de las demandas históricas y ha conseguido su legalización incluso con fines recreativos en Nueva York.

Por otro lado, la industria farmacéutica y los fondos de inversión están viendo el potencial de las sustancias alucinógenas en el tratamiento de la depresión y la sintomatología de otros trastornos mentales, con inversiones de centenares de millones de dólares en laboratorios de investigación en esa área.

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Rubén Andrés

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