Cómo es trabajar día a día con un multimillonario (contado por quienes han tenido que sufrirles)

Aunque al fin y al cabo son humanos, la vida de los millonarios no es la de cualquier persona y eso les hace desarrollar determinadas habilidades y excentricidades que marcan la diferencia.

En muchos casos, esas peculiaridades pasan inadvertidas por la mayoría de personas con las que tratan de forma puntual, pero sus empleados y colaboradores tienen que lidiar a diario con ellas. Algunos de estas curiosidades son genialidades, otras…bueno, otras no tanto.

No se la intentes colar a Bill Gates

Chris Williams conoció a Bill Gates en 1992, cuando Microsoft compró su empresa para desarrollar Access. Con el paso de los años, Chris ascendió a vicepresidente de Recursos Humanos de la compañía, por lo que tuvo que compartir muchas entrevistas y reuniones con Bill Gates.

En uno de sus podcasts, Williams comenta que, tras más de 30 años trabajando con él, destacaría dos peculiaridades de Gates: no le gusta perder el tiempo y es un escáner para las mentiras.

Tras comprar la empresa en la que trabajaba Williams, Gates quiso reunirse con sus responsables para saber exactamente qué había comprado. A la reunión acudieron Williams como jefe de desarrollo, varios desarrolladores y gerentes del programa, así como el propietario de la compañía.

Tras las presentaciones iniciales, Gates inmediatamente localizó a la persona con la que le interesaba hablar y lanzó una batería de preguntas al ingeniero responsable de la programación. Tras obtener sus respuestas, Gates se mostró satisfecho con la información y dio por buena la inversión. La reunión había terminado. William afirma que, durante el tiempo que trabajó con Gates, le vio repetir ese proceso cientos de veces. Convocaba a quien tenía la información, la obtenía y todos podían volver a su trabajo.

Según Williams, otra de las habilidades que descubrió de Bill Gates en estas reuniones informativas era notar cuando alguien se inventaba respuestas. Gates quería conocer todos los detalles sobre el producto que estaban tratando, por lo que podía ser muy incisivo con sus preguntas y los entrevistados no siempre tenían la respuesta para ellas.

Al parecer, Gates podía detectar al instante cuando alguien se estaba inventando las respuestas para salir airoso en un momento con tanta presión, en lugar de, simplemente, decir que no lo sabía, pero iba a averiguarlo y se lo contaba. Según Williams, Gates consiguió afinar esa habilidad con el tiempo. Era tan evidente que incluso él fue capaz de aprender esa habilidad. «Fue difícil estar en esos despachos y no adquirir algo de esa habilidad» dijo William en una entrevista para Fortune.

La regla de las dos pizzas que Bezos no siempre aplica

Una de las técnicas conocidas de Jeff Bezos para evitar reuniones improductivas es no convocar a más personas de las que invitarías a comer un par de pizzas. Es decir, reuniones de entre seis y ocho personas para que sean lo más breves y productivas posible.

Sin embargo, como toda regla, también tiene su excepción. Según Colin Bryar, ex vicepresidente de Amazon y jefe de gabinete de Bezos, el tercer hombre más rico del mundo, no siempre cumple sus reglas y cada semana mantiene una reunión de cuatro horas con sus subordinados directos, y no importa si en la reunión se van a tratar asuntos de su departamento o no.

En una entrevista para Insider, Bryar aseguraba que pese a la obsesión de Bezos por la eficiencia en las reuniones, su objetivo con estas otras era que los responsables de cada departamento sepan qué está haciendo el resto de responsables y, llegado un momento de crisis, sean capaces de trabajar conjuntamente como un equipo. Por lo que, aunque no haya pizzas de por medio, el millonario directivo consigue su objetivo de que las reuniones sean eficientes, aunque sea a largo plazo.

Cuando Musk toma una decisión, lo mejor es acatarla

La tortuosa compra de Twitter dejó claro el talante autoritario de Elon Musk, que no duda en ridiculizar a cualquier empleado que muestre disconformidad con alguna de sus decisiones. Por supuesto, tras discutir cualquier decisión del hombre más rico del planeta, ese empleado será inmediatamente despedido.

Carl Medlock fue Territory Manager de Tesla entre 2009 y 2013. Durante ese periodo comprobó por sí mismo que era mejor no discutir con Elon Musk cuando éste ya había tomado una decisión.

En una entrevista en el podcast The Iced Coffee Hour, el exempleado de Tesla afirmaba que «No discutas con él. Cuando Elon se pone de pie al final de una reunión y dice: ‘Esta es la dirección en la que vamos a ir’, te levantas de la silla y es mejor que vayas en esa dirección». Medlock asegura que, en una reunión, alguien no estuvo de acuerdo con Musk y esa fue la última vez que vio a ese empleado.

Según Medlock, el millonario puede llegar a ser muy divertido con su familia, pero mientras tuvo estuvo en Tesla, nunca vio a Musk socializar o bromear con sus empleados. Medlock aseguraba en el podcast que el millonario no actúa como una ‘Celebrity’ en las empresas que dirige. “Vendrá a hablar contigo sin problema si fuera necesario, pero no lo hará por cortesía”.

En Xataka | Hay un motivo por el que Elon Musk está tan empeñado en SpaceX: porque aún no ha visto extraterrestres

Imagen | Flickr ( NASA Kennedy, World Bank Photo Collection, NMAH Smithsonian Institution)


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Rubén Andrés

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