Discos duros y videojuegos: cinco razones por las que están siendo abandonados

Los discos duros siempre han sido uno de los pilares centrales del PC, y un componente fundamental para poder disfrutar de nuestros videojuegos favoritos. Su papel fue tan importante que incluso acabaron llegando a las videoconsolas, sin ir más lejos Xbox fue la primera en contar, de casa, con una unidad de este tipo, y posteriormente se extendió a Xbox 360 y PS3.

Con PS4 y Xbox One los discos duros tuvieron un protagonismo todavía mayor, y la instalación de videojuegos se convirtió en algo imprescindible para poder jugar en consolas, lo que hizo que al final la experiencia de uso fuese cada vez más parecida a la que tendríamos con un PC, cosa que se acabó convirtiendo en un problema importante que ha dado muchos quebraderos de cabeza a los desarrolladores.

Para entenderlo es necesario tener claro por qué tenemos que instalar un juego en una unidad de almacenamiento, y por qué esta puede acabar convirtiéndose en un cuello de botella. Normalmente un juego tiene un peso medio aproximado de entre 30 y 90 GB, aunque hay títulos que superan holgadamente los 100 GB.

Por el peso que tienen está claro que es imposible almacenar esa enorme cantidad de datos directamente en la memoria RAM del sistema, y aunque fuera posible en algunos casos este tipo de memoria es volátil, lo que significa que al apagar el PC la instalación desaparecía y tendríamos que volver a realizarla.

Esa es la razón principal por la que es necesario utilizar una unidad de almacenamiento, como un disco duro, porque este es no volátil, y también porque tiene una capacidad que incluso en sus versiones más económicas ya se sitúa en la franja de los 2 TB. Con un disco duro tenemos espacio de sobra, y también tendremos la tranquilidad de que la instalación se mantendrá de forma permanente.

Discos duros y videojuegos: ¿por qué se han convertido en un lastre?

Ahora que ya tenemos claro por qué es necesario instalar los videojuegos en unidades de almacenamiento, como discos duros, tenemos la base que necesitamos para entrar de lleno a descubrir por qué estos se han convertido en un problema, y por qué los desarrolladores de videojuegos les están dando la espalda cada vez.

Para que tengáis una visión más completa de la realidad que vivimos actualmente en este sentido voy a compartir con vosotros cinco claves que explican, de una manera amplia y precisa, los motivos por los que los discos duros tienen ya «un pie en la tumba» en el sector de los videojuegos. Sus días están contados, y al final llegaremos, tarde o temprano, a una situación en la cual será imposible jugar utilizando dicho componente.

1.-Tienen una latencia muy elevada

Y esto hace que los tiempos de acceso sean mucho más lentos que los que tendríamos en una unidad SSD. Esto es totalmente normal, piensa que los discos duros son unidades mecánicas que utilizan varios platos para almacenar datos y archivos, y que estos se leen a través de un cabezal móvil que tiene que encontrar la posición de cada dato o archivo en cada uno de esos platos.

Si los datos o archivos que necesita se encuentran en zonas muy alejadas, o incluso en platos diferentes porque existe un problema de fragmentación grave, la latencia será enorme y al final podría dar pie a numerosos problemas, incluyendo tirones y casos de popping más o menos marcados. El popping es la ausencia de elementos necesarios y una posterior aparición súbita, y tardía, de estos.

Imagina, por ejemplo, que vas conduciendo por Night City en Cyberpunk 2077 y ves que van apareciendo de la nada elementos del escenario, peatones y vehículos que deberían haberse renderizado mucho antes. Este sería un caso claro de popping, y es uno de los problemas que con más frecuencia se han ido produciendo en juegos de Xbox One y PS4 lanzados en los últimos años.

Para intentar minimizar este problema los desarrolladores han venido utilizando instalaciones de juegos con datos repetidos, de manera que estos se instalasen en varias zonas del disco duro para facilitar su localización y mejorar los tiempos de acceso. Obviamente, esto hace que se ocupe más espacio de manera innecesaria.

2.-Su rendimiento es mucho menor

La diferencia en términos de rendimiento que presentan los SSDs y los discos duros es enorme. Piensa que la unidad de almacenamiento de PS4 y Xbox One, un disco duro a 5.400 RPM, apenas llega a una velocidad media de 100 MB/s, mientras que el SSD de Xbox Series X alcanza los 2.400 MB/s, y el de PS5 llega a los 5.500 MB/s.

¿Qué supone esto cuando hablamos de videojuegos? Pues muy sencillo, que la velocidad de transferencia de datos que ofrece la unidad de almacenamiento de Xbox Series X es 240 veces mayor que la de Xbox One, y que graciasa esto no solo es posible reducir los tiempos de carga, sino que también se mejora enormemente el acceso y la velocidad de carga de assets del juego.

Cuando el motor gráfico del juego se instala sobre una unidad SSD con un ancho de banda tan enorme puede cargar en menos tiempo todos los elementos y datos que necesita. Esto reducirá los tiempos de carga, y al mismo tiempo mejorará la experiencia de uso, ya que una vez dentro del juego la carga de assets en tiempo real se producirá a una velocidad muy alta, y no tendremos tirones ni problemas de popping.

De nuevo podemos poner a Cyberpunk 2077 como ejemplo. En su versión para PS4 y Xbox One, el juego no solo tenía problemas de popping y tirones, que eran especialmente marcados al cambiar de zonas, sino que además llegaba a pararse literalmente durante varios segundos porque necesitaba cargar datos, y el disco duro no era capaz de hacerlo en tiempo real mientras manejaba los datos necesarios para mover el juego. Con un SSD los tiempos de carga entre zonas no existen.

3.-No queda margen de optimización

Al final los discos duros han tocado techo, han llegado a un punto en el que ya no es posible seguir tirando de optimización para conseguir que estos rindan un poco mejor en videojuegos. Como os he dicho anteriormente, los desarrolladores han utilizado trucos como la duplicación de datos en las instalaciones para mejorar el rendimiento, aunque al mismo tiempo es una forma de desoptimización porque hace que los juegos ocupen más espacio.

También hemos visto una tendencia muy marcada al desarrollo de juegos pasilleros, con mundos muy pequeños maquillados con fondos falsos que muestran lugares a los que nunca podemos llegar realmente. Todo esto son trucos para disfrazar la realidad, y es que con los discos duros no es posible crear videojuegos con mundos amplios que pueden ser recorridos con total libertad por el usuario, y las transiciones clásicas con largos tiempos de carga entre mapas son otra barrera insuperable.

Cyberpunk 2077 es otro excelente ejemplo porque este título incluye una opción en la configuración que permite optimizar el juego para funcionar sobre un disco duro. Esto tiene una explicación, y es que el juego fue desarrollado para funcionar en Xbox One y PS4, dos consolas que tienen discos duros muy lentos, pero también fue optimizado para funcionar bien sobre una unidad SSD, que es lo que montan PS5 y Xbox Series X-Series S.

Por mucho que queramos optimizar la realidad acaba siendo inevitable, y en este caso los discos duros ya no pueden dar más de sí en el mundo de los videojuegos. Se han convertido, por todas sus carencias, en un enorme cuello de botella, y ya no queda margen de optimización. Tanto es así que incluso el propio Cyberpunk 2077 se convertirá en uno de los primeros juegos en dejar de dar soporte a este tipo de unidades de almacenamiento.

Esto no quiere decir que ya no vaya a ser posible jugarlo sobre una unidad HDD, pero sí que implica que el rendimiento de este será insuficiente y que la experiencia de juego podría acabar viéndose notablemente afectada, ya sea por problemas de rendimiento o por errores de mayor o menor gravedad.

4.-Los SSDs se han estandarizado

Y lo han hecho hasta tal punto que hoy en día es casi imposible comprar un PC o un portátil que venga equipado con un disco duro. Hay que tener en cuenta también que el precio de las unidades SSD ha bajado de forma drástica en los últimos años, y que hoy en día es posible conseguir modelos con 1 TB de capacidad y un buen nivel de rendimiento desde 50 euros.

Los SSDs se han convertido en todo un estándar dentro del mercado de consumo general, y también lo han hecho en el mundo de las videoconsolas, un tema que también es muy importante y sobre el que vamos a profundizar en el último punto de este artículo.

Por la diferencia de precio que existe a día de hoy entre los discos duros y las unidades SSD está claro que ya no vale la pena comprar un HDD, salvo casos muy concretos que al final constituyen la excepción y no la regla. Así, por ejemplo, un disco duro tendría sentido sobre todo como unidad secundaria para almacenar datos y archivos, y también para hacer copias de seguridad.

Como unidad principal un SSD es a día de hoy imprescindible, porque ofrece una mejora enorme en general frente al HDD, y con una diferencia de precio mínima. Ya te hemos dado datos concretos de rendimiento, pero más allá de los MB/s está el tema de la latencia y los tiempos de acceso, que son precisamente los que hacen que tengamos esa sensación de fluidez total y de apertura casi instantánea de archivos y carpetas al usar un SSD.

5.-Las consolas han dicho adiós a los discos duros

Esto es más importante de lo que parece, y os cuento por qué. Los discos duros habían seguido recibiendo un soporte importante en el mundo de los videojuegos porque estos se desarrollaban, en general, sobre la base del hardware de PS4 y Xbox One. Ambas consolas utilizan unidades HDD, así que al final era imprescindible optimizar para estas unidades.

Hablamos de una base de usuarios enorme, puesto que ambas consolas suman alrededor de 160 millones de usuarios en todo el mundo, y esto representa un espectro de ventas potenciales muy amplio que anima a los desarrolladores a seguir optimizando sus juegos para funcionar bien en discos duros, y a aceptar los sacrificios que esto conlleva.

Con PS5 y Xbox Series X-Series S se produjo el salto al SSD, y esto puso automáticamente una «fecha de caducidad» a los discos duros en el mundo de los videojuegos. En el momento en el que se complete la transición a dichas consolas, y queden abandonadas PS4 y Xbox One, los desarrolladores partirán de la base de hardware de la generación actual, y en ella el disco duro ya no tiene presencia.

De nuevo, esto no quiere decir que no vayamos a poder instalar juegos en discos duros, pero sí que estos podrían no funcionar ni siquiera de forma aceptable sobre dichas unidades, y que ya no estarán optimizados para trabajar con unidades de almacenamiento tan lentas. Esto ocurrirá, si todo va según lo previsto, a partir de 2024, fecha en la que las consolas de la vieja generación serán abandonadas casi por completo.

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