Cómo un ingeniero de la NASA inventó el trabajo en remoto antes incluso de que existieran los portátiles

El teletrabajo puede parecer un término actual, pero en realidad su origen se remonta a los años 70 del siglo pasado, cuando incluso tener un ordenador en casa era complicado porque ni el tamaño de los componentes ni su precio estaban al alcance de cualquiera. La invención del concepto de teletrabajo se atribuye a Jack M. Nilles, un ingeniero de la NASA que, acostumbrado a retos que parecen imposibles, consiguió ahorrarse el viaje hasta la oficina para hacer su trabajo.

Dicen que la necesidad hace al sabio, y situaciones límite generan soluciones extremas. El teletrabajo se disparó en un contexto muy específico en el que se combinaba que la movilidad estaba limitada por las restricciones de la pandemia de COVID-19 y la tecnología de redes y comunicaciones a través de internet eran accesibles a la mayoría de la población con velocidades más que aceptables.

En 1973, las limitaciones de movilidad no estaban marcadas por ninguna pandemia, sino por una acuciante crisis económica y energética agudizada por las tensiones geopolíticas que buscaban un mejor posicionamiento de Estados Unidos en Oriente medio frente al bloque soviético, cuya principal consecuencia fue un embargo y descenso en la producción de crudo por parte de los países árabes.

El teletrabajo como receta anticrisis

En ese contexto de combustibles fósiles con precios desorbitados, al ingeniero Jack M. Nilles se le ocurrió que una buena forma de ahorrar costes a las empresas podría ser llevar el trabajo al empleado y no hacer que el trabajador tenga que desplazarse hasta su puesto. Así nacía un término acuñado por el propio Nilles: el teletrabajo.

Este cambio de paradigma en remoto permitía a los trabajadores reducir el uso del coche para desplazarse a diario hasta su puesto de trabajo, lo cual daba algo de oxígeno a las arcas del estado que podía dedicar el poco petróleo que importaba a otros sectores más estratégicos como el de la industria.

El ingeniero desarrolló el concepto de teletrabajo en un estudio que posteriormente tomó forma en su libro Telecommunications-Transportation Tradeoff en 1976, argumentando que si uno de cada siete trabajadores pudiera trabajar desde casa, Estados Unidos podría cubrir la demanda con la producción interna de petróleo y no necesitaría importarlo.

De ese modo, Jack M. Nilles ideó el concepto de Telecommuting sobre el que en la actualidad se asientan términos más actuales como el teletrabajo o el trabajo híbrido. En resumen, lo que Nilles construyó en 1973 son las bases de lo que 40 años más tarde supuso la tabla de salvación para las empresas a nivel global.

El teletrabajo vuelve a su concepto inicial

Dadas las limitaciones tecnológicas de aquellos, con una informática de consumo en pañales y la inexistencia de redes de internet masivas, el concepto de teletrabajo de Nilles se acercaba más al de una jornada en remoto a tiempo parcial, casi como llevarse el trabajo a casa para hacerlo dentro del horario laboral que como el trabajo a jornada completa que se impuso durante el confinamiento y que durante los últimos meses parece estar remitiendo en favor del trabajo híbrido e incluso restringiéndose en algunas empresas.

El teletrabajo, tal y como lo conocimos en marzo de 2020, está mutando a otras variantes y parece tomar un cariz más cercano al que en un principio propuso su ideólogo, siendo más un complemento que contribuya a la conciliación familiar o a la captación de talento para determinados perfiles, que un nuevo paradigma de jornada laboral que pueda desplazar al trabajo presencial.

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Imagen | Unsplash Simon Abrams


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Rubén Andrés

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