No hay vuelta atrás, acostúmbrate a juegos cada vez más caros

Fue en 2020 cuando el precio de los juegos triple A empezó a subir. En aquel momento fue algo muy limitado, y Take-Two fue la primera que decidió incrementar el precio de sus títulos estrella hasta los 70 dólares, cifra que se convirtió en 70 euros en España, aunque en algunos casos concretos hemos visto títulos que han superado esa cifra.

Poco a poco otros grandes de la industria fueron siguiendo sus pasos, y al final hemos visto como la transición de los 60 a los 70 euros de precio por juegos triple A se ha convertido en una tendencia, en algo generalizado que incluso está afectando al PC, y de una manera sorprendente y difícil de justificar, la verdad.

Podría poner muchos ejemplos, pero sin duda uno de los más actuales y conocidos es Diablo IV, un juego que va a llegar a PC con un precio de 69,99 euros en su versión estándar. Final Fantasy VII Remake Intergrade para PC también es otro ejemplo de que las publicadoras no tiene reparos en llevar el precio de los juegos a límites que antes no nos habríamos atrevido a imaginar, ya que estamos ante un título que cuesta 79,99 euros.

El incremento de los costes de desarrollo, consecuencia en teoría de la llegada de la anteriormente conocida como nueva generación de consolas, ha sido uno de los argumentos que más se ha esgrimido para justificar ese aumento del precio de los juegos, pero al final salta a la vista que es más una excusa que otra cosa, y que en PC tenemos que seguir aguantando adaptaciones pobres y mal optimizadas que, al final, no merecen ni la mitad del precio al que se venden. The Last of Us Part I sería un buen ejemplo, y Redfall también.

Sobre este tema el CEO de Take-Two, Strauss Zelnick, ha sido bastante tajante. Ha dicho que no hay marcha atrás, que los juegos van a seguir costando 70 euros y que los consumidores simplemente han adaptado sus hábitos de compra, eligiendo con más cuidado entre los juegos más vendidos que realmente quieren y aquellos que ofrecen un valor más ajustado (y que son más baratos).

Parece que, al final, el precio de casi todos los juegos acabará situándose en ese mínimo de 70 euros, y lo peor es que no podemos descartar que dentro de unos años se acabe produciendo una nueva subida de precios. Tirando de memoria histórica la verdad es que los juegos no son tan caros hoy en día como en los años noventa, y esto es algo que al final debemos contextualizar.

Me acuerdo perfectamente de que había cartuchos de Super Nintendo que llegaron a rozar la barrera de las 20.000 pesetas, que serían 120 euros, de hecho DOOM para dicha consola, que fue un port bastante meritorio, tenía un precio de casi 15.000 pesetas, que serían 90 euros al cambio. Quién sabe si al final acabaremos volviendo a ver esos precios de antaño, pero lo que está claro es que, salvo que se produzca un cambio drástico en la industria, los juegos van a ser cada vez más caros.