El cambio climático es también un cambio económico: destrucción de empleo y pérdidas millonarias, según la OIT

Las consecuencias del cambio climático son evidentes en nuestro país. Entre el 1 de octubre de 2022 hasta el 2 de mayo de 2023 se contabilizó un valor de precipitaciones de 346 litros por metro cuadrado, en torno a un 26% menos que la media registrada en los mismos meses entre 1991 y 2020. Paralelamente, España ha vivido el abril más caluroso desde 1961, año en que comenzaron los registros, y la AEMET comunicó recientemente que el próximo verano será más cálido de lo normal.

Manos a la obra. Parece claro que las altas temperaturas serán habituales en nuestro país durante los próximos meses. Esta situación supone un grave riesgo para la salud de determinados trabajadores, hasta tal punto que puede acabar con su vida. Por ello, el Gobierno aprobó la semana pasada un paquete de medidas que permitirá prohibir o limitar ciertos trabajos en caso de alerta por altas temperaturas con el objetivo de proteger a estos profesionales. Se trata, entre otras cosas, de un ejemplo de cómo el cambio climático es capaz de modificar la economía y el mundo del trabajo.

La peor parte. En relación a cómo el cambio climático modifica la economía y el mercado laboral, es preciso acudir al informe ‘Working on a Warmer Planet’ («Trabar en un planeta más caluroso», en castellano) publicado por la OIT en el 1 de julio de 2019. Aquel documento indicó que las pérdidas económicas ligadas a la disminución de productividad provocada por el cambio climático ascenderán en 2030 a los 2.400 millones de dólares. El organismo señaló, además, que la agricultura y la construcción serán los sectores más afectados por el calentamiento global.

Estimaciones conservadoras. Paralelamente, la OIT estimaba que en 2030 se perderá un 2,2% del total de horas trabajadas a nivel mundial, “una pérdida productiva equivalente a 80 millones de trabajosa tiempo completo”, debido a las altas temperaturas. Sin embargo, el texto dejaba claro que estas cifras son “conservadoras”, ya que se basaban en la idea de que, en el futuro, se pueda conseguir limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC a finales de este siglo.

Reducción de la productividad. Por ello la OIT advertía que, si se supera ese umbral y aumentan los días de trabajo al sol en la construcción y la agricultura en los países tropicales, se perderán 3,8% de horas trabajadas a nivel global: el equivalente a 136 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. La previsión era preocupante: “A medida que el calentamiento global continúe más allá de 2030, se espera que los aumentos de temperatura disminuyan aún más la productividad laboral”.

Asia del Sur y África Occidental. Por otro lado, el mismo documento indicaba que si bien el impacto del estrés térmico laboral tendría una escala global, las regiones de Asia del Sur y de África Occidental se llevarían la peor parte. Según la OIT, en un escenario de control del calentamiento global en 1,5ºC, Asia Meridional y África del Oeste sufrirían una pérdida de las horas de trabajo del 5,3% y del 4,8% respectivamente en 2030, equivalente a 43 millones y 9 millones de empleos a tiempo completo.

El calor golpea a España. Por otra parte, el organismo señaló que Europa aguantaría mejor las consecuencias del calentamiento global en la productividad, aunque de forma heterogénea: el impacto del estrés por calor será más pronunciado en el sur del continente. En este sentido, la OIT indicó que en España se producirá una disminución de la productividad equivalente a casi 8.000 puestos de trabajo a tiempo completo en 2030 debido a las altas temperaturas.

Amenazados el 34% de empleos del G-20. En otro informe publicado en 2018, la OIT alertaba de que entre 2000 y 2015 se perdieron 23 millones de años laborables, anualmente, debido al impacto del cambio climático, siendo China, Brasil e India los países del G-20 más afectados en este aspecto. Además, el aquel documento avisaba de que en el grupo de los 20, el 34% de los empleos “dependen directamente de los servicios del ecosistema y, por lo tanto, de la gestión efectiva y sostenible del medioambiente”.

Solución y oportunidad. Entre las soluciones propuestas por la OIT se encuentran la transformación estructural de las economías rurales, el refuerzo de la automatización de los procesos de trabajo y el fomento del dialogo social. Además, en diciembre de 2022, el organismo señaló que las políticas basadas en el concepto ‘nature-based solutions’ de la ONU podrían ayudar a proteger el medioambiente y crear 20 millones de nuevos puestos de trabajo.

Un grave problema. Finalmente, la OIT celebrará una reunión esta semana, que recibe el nombre de ‘¿Cuándo hace demasiado calor para trabajar?’, en la que se volverá a discutir el impacto del cambio climático en el mundo laboral. Coloquios así son necesarios para comprender la magnitud del cambio climático y desmentir a quienes todavía ignoran el peligro que corre nuestro planeta.

Imagen: Li-An Lim / Unsplash

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El cambio climático es también un cambio económico: destrucción de empleo y pérdidas millonarias, según la OIT

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Javier Fernández

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