Tras un día desde su lanzamiento ‘The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom’ ya se asienta en el olimpo de los videojuegos

Que The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom iba a ser un pelotazo, era un hecho. Primero, porque todos los Zelda lo son en mayor o menor medida y esta no iba a ser la excepción; y segundo, como consecuencia de lo anterior, porque tratándose de una secuela directa del exitoso Breath of the Wild no se esperaba menos.

Todo lo contrario: se esperaba más, porque parecía, o esa era la sensación que daba al leer a la prensa especializada antes de que tuviesen la oportunidad de ponerle las manos encima el juego, que la única manera en que Tears of the Kingdom podía mejorar a su predecesor era, simplemente, añadiendo más contenido. Al final, ni lo uno, ni lo otro.

Si ayer salía a la venta The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, un día antes comenzaban a publicar los medios especializados sus análisis y a elevar el hype hasta la estratosfera, pues con excepciones contadas de dudoso rigor, las notas recibidas por el nuevo vendeconsolas de Nintendo no bajaban del sobresaliente alto. Algo que también se podía esperar, sí.

Se podía esperar porque rara vez falla la japonesa con sus franquicias estrella y en el caso que nos ocupa, las expectativas estaban demasiados altas como para sacar algo que no fuese muy bueno. Sin embargo, de lo que cabía esperar a lo que está siendo, hay un trecho. Y es que Tears of the Kingdom ya se asienta en el olimpo de los videojuegos.

Tal cual: en el momento de publicar este artículo, The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom ya es el juego mejor valorado de todos los tiempos en OpenCritic, la Metacritic de los videjuegos. Un metaránking en el que los tres primeros puestos son juegos de Nintendo Switch: en segundo lugar se encuentra Super Mario Odyssey y en tercero, el mencionado *Breath of the Wild».

The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom is currently the #1 highest rated game of all time on OpenCritic

Reviews here: https://t.co/19NTuljHc0 pic.twitter.com/5xI2DFNehe

— OpenCritic (@Open_Critic) May 11, 2023

Ahora bien, más impresionante que el haber alcanzado la posición de honor en tiempo récord es la cantidad de puntuaciones máximas -dices o cienes, según el sitio- que está recibiendo el juego: medios internacionales como IGN, GameSpot, GameCentral, VGC, Destructoid, pero también medios nacionales como Vandal, Meristation o IGN España le están cascando la nota máxima sin contemplaciones que valgan.

Y, ojo, porque algunos de esos medios se apuntan al órdago, como es el elevar a un título de lanzamiento como el nuevo mejor juego de la historia. Sin exageraciones por la parte que me corresponde: los hay que presentan a Tears of the Kingdom como un juego que deja a Breath of the Wild como una demo técnica en comparación, y los hay aún más osados.

Personalmente, estoy un poco expectante, porque si bien soy un amante de la saga desde siempre y The Legend of Zelda: Breath of the Wild me parece lo mejor que se ha hecho en los últimos años, las pocas horas que llevo con Tears of the Kingdom no me han dado la sensación de estar ante lo que muchos describen.

Pero he ahí el quid de la cuestión: me queda casi todo por ver y hacer y a diferencia de quienes se lo han tenido que meter entre pecho y espalda en tres semanas para publicar sus análisis, yo me lo voy a tomar con calma. Sea como fuere, The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom llega pisando muy fuerte y esto es solo el principio.

Lo más descarado, que no destacado del asunto es que hablamos de un juego de Nintendo Switch, una consola con seis años a sus espaldas que ni en sus inicios pudo presumir de potencia; y aunque es cierto que en materia tecnológica no está al día, al final no importa tanto, cuando las cosas se hacen bien. Pero esta, como se suele decir, es otra historia.

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